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El cuento infantil que nos presenta otro proyecto de mundo posible (y necesario)

  • Dulce Perea
  • 18 may 2020
  • 3 Min. de lectura


La princesa Mononoke (もののけ姫, Mononoke no Hime) fue la séptima película escrita y producida por Estudios Ghibli, la compañía productora fundada por Hayao Miyazaki. Miyazaki es un ilustrador, guionista y director japonés nacido en 1941. Al igual que muchos hombres y mujeres de su generación, su vida quedó duramente marcada por los horrores de la guerra; la cual ha estado siempre presente en sus obras. Ya que muchas de sus narrativas se centran en los problemas morales que acarrean los conflictos bélicos y el desarrollo tecnológico que impulsan. Curiosamente, los filmes de Miyazaki siempre son narrados desde una perspectiva infantil, puesto que fue durante su niñez que experimentó los años más álgidos de la Segunda Guerra Mundial. La princesa Mononoke se estrenó en 1997, y al igual que otros directores que producían animación infantil —como Tim Burton—, la película fue más bien aceptada por un público adulto, principalmente por el contenido de la trama. La historia se sitúa durante el periodo Muromachi (1338 – 1573) del Japón. Un periodo caracterizado por la profunda inestabilidad política que desencadenaron las disputas entre los clanes imperiales. La guerra se convirtió en el principal motor para desarrollar tecnologías bélicas y explotar los bosques de forma ilimitada. La relación que Miyazaki presenta entre los clanes y el bosque es de explotación y dominación de los primeros sobre el segundo. El bosque es reducido a mero objeto inanimado, un medio secundario para la guerra. Violando a los espíritus milenarios que lo habitan. No obstante, este movimiento no será recibido de forma pasiva, conforme avanza la trama el conflicto entre los clanes se convierte en uno secundario, puesto que dentro de este mundo fantástico la naturaleza es un sujeto vivo que se defiende. Entre este sujeto universal se encuentra una niña llamada Mononoke. Domesticada por lobos, a través de ella podemos experimentar otra forma —antagónica de la primera—, de relacionarse con el bosque. La trama presenta no solo dos formas antagónicas de relacionarse con la naturaleza, en ella también se contraponen dos proyectos de mundo. La disputa devela el interés que Miyazaki posee por el proyecto de desarrollo técnico adoptado por las sociedades modernas. La idea de progreso es presentada en varios de sus filmes como una especie de ola gigantesca, haciendo analogía al poder destructivo de los tsunamis o la guerra, que arrasan con todo lo que encuentren a su paso y que, frente a ella las voluntades individuales tienen poco o nulo poder para anteponerse. Es como si el progreso técnico se explicara por si mismo y no en relación con los sujetos que conforman el universo de Mononoke; como Max Horkheimer expone en la Razón instrumental, la razón que por si misma se explica no es más que la apariencia de un contenido político, (Horkheimer, 1947). En otros términos, los espíritus del bosque luchando por reafirmar su existencia como sujetos, son la representación de que aquel proyecto de mundo no puede ser adoptado de forma pasiva como el único posible. Pero más importante aún es que de este proyecto depende la reproducción del conjunto social y natural, puesto que el colapso del bosque implica el colapso de absolutamente todo este universo fantástico. Tal vez este sencillo cuento infantil sintetiza la consigna adoptada por los movimientos medioambientales de las últimas décadas: “Si no ganamos la lucha medioambiental, las demás están perdidas.” O en otras palabras, si no transformamos la forma en la que las sociedades capitalistas en las que vivimos se relacionan con la naturaleza, las demás luchas, —como sucede en el filme—, pasarán a un nivel secundario frente a la ola destructora que deviene del colapso medioambiental.

Referencias:

Horkheimer, Max (1947). Crítica de la razón instrumental. Trotta; Madrid. Toledo, Víctor y Bassols, Narciso (2008). La memoria biocultural. La importancia ecológica de las sabidurías tradicionales. Icaría; Barcelona. "El Reino de los Sueños y la Locura" Yume to kyôki no ohkoku (The Kingdom of Dreams and Madness) Japón, 2013. Estudios Gibli, Miyazaki Hayao, La Princesa Mononoke もののけ姫 Japón, 1997.

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