Ellos son los indígenas a los que dividirá el muro de Trump
- Admin
- 21 jul 2019
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Los Tohono O'odham no tienen una palabra para “muro” en su lengua. Pero ante la amenaza que suponen los planes de Trump, están llamando a la organización transfronteriza de las naciones indígenas.

Tohono O’odham es una nación. Así es como ellos se proclaman. Se trata de un territorio indígena que se encuentra en la frontera que divide a México y a Estados Unidos (EUA), y cuyo nombre significa “gente del desierto”.
Desde hace miles de años, la nación Tohono O’odham habita en los desiertos de Sonora y Arizona. Mucho antes de que EUA dividiera a su nación. Mucho antes de que los grandes capitales buscaran como oro la sal y el agua en sus sitios sagrados. Y mucho antes de que el narco, el ejército y las patrullas fronterizas destruyeran su tejido social.
La realidad de los 2,000 habitantes indígenas de esta nación del lado mexicano ha sido precaria. Su cotidianidad se podría resumir en dos palabras: lucha y resistencia. No sólo contra el Estado, no sólo contra los capitales legales e ilegales, sino también contra el olvido al que parece querer condenarlos aquello que han heredado sin quererlo. Pero del otro lado de la frontera, las cosas son distintas para los más de 30 mil indígenas de la nación Tohono O’odham, pocos de los cuales viven en la tercera “reserva” indígena (como en EUA les llaman) más grande, después de la reserva de la Nación Navajo y la de Uintah y Ouray. Aunque cuentan con un hospital, una universidad comunitaria, muchos recursos estatales y hasta casinos, lo que es un hecho es que tienen que lidiar con el racismo y el estigma de un país que sólo los ha integrado a su Estado, cuyo American Way of Life está transformando su cultura y, por tanto, las creencias, los ideales, los intereses y las prácticas de las nuevas generaciones.
Yo no cruce la frontera…
Desde 1853, cuando México vendió parte de su territorio a EUA, esta nación indígena fue dividida a la fuerza (ya que, por supuesto, el contrato no tomó en cuenta a los “bárbaros” que pudiesen estar habitando el territorio). Así, a la nación Tohono O’odham le fue impuesta una frontera en sus casi cien kilómetros de territorio.

No obstante, la gente del desierto siempre ha podido mantener el contacto entre “naciones” divididas, aunque debido a la malla que ya de por sí los divide (y que fue reforzada en 2006), y debido también a la presencia de patrullas fronterizas, se ha vuelto difícil cruzar. Actualmente existen rancherías del lado de Arizona que cuentan con puertas por donde es posible cruzar. Pero los trámites también han vuelto cada vez más difícil para los Tohono O’odham de cada lado de la frontera el cruzar para llevar a cabo sus usos y costumbres: a los del lado de Sonora les hacen extensivas investigaciones, mientras que a los del lado de Arizona les piden pasaporte estadounidense, cuando muchos de ellos no cuentan siquiera con actas de nacimiento, como dijo para Canal 22 la regidora en Sonora, Griselda Leyva.
…La frontera me cruzó
Pero ahora, los Tohono O’odham se enfrentan a la amenaza del muro de Trump, que de pasar por su territorio causaría grandes daños ambientales, espirituales y culturales a esta nación indígena. No obstante, ni siquiera exista una palabra en su lengua para designarlo, pues no hay palabra para “muro” en ella, lo que sin duda arroja visos sobre su concepción del mundo, en la cual algo como un muro es inconcebible.
Sin embargo, no todo puede diluirse en romanticismo. Lo cierto es que la comunidad O’odham del lado de Arizona lleva muchos años protegiendo la frontera, con algunos de ellos trabajando de la mano con el FBI y la patrulla fronteriza, entre otras instituciones. Y es que, ante la amenaza del narco, tuvieron que intervenir. A partir de que en 1994 se implementó la Operation Gateway, tanto los migrantes como los narcotraficantes han usado los accesos desérticos de la frontera para poder pasar a EUA. Aunque el hecho de que algunos ayuden en esta “labor” ya es un síntoma del peor tipo de integracionismo de culturas indígenas a las dinámicas de los Estados nación capitalistas, lo cierto es que muchos de los Tohono O’odham se oponen a las medidas que ha tomado EUA y que ahora, bajo el mandato de Trump, se pretenden profundizar.
"Nosotros no somos dueños de la tierra. Pero nos preocupamos por la tierra." ―Verlon José, vicepresidente de la nación Tohono O’odham en Arizona.

Los O’odham parecen estar llegando a un consenso respecto al muro de Trump, al cual se están oponiendo tanto como a la militarización de su territorio sagrado, que sólo ha creado una cultura del miedo justificada por el combate al narcotráfico. También se oponen abiertamente al desastre ambiental que trae consigo la imposición divisoria, y a los estragos que ocasiona a sus tradiciones. Y es que la patrulla fronteriza ya ha detenido a miembros de esta nación (incluso aunque sí cuenten con documentación), y les ha confiscado sus objetos religiosos y rituales. A decir de Francisco Valenzuela, un agricultor O’odham de Arizona, los cateos a punta de pistola se han vuelto lamentablemente cotidianos, como expresó en entrevista para PBS.
Y no sólo eso: la frontera les ha impedido a los O’odham realizar una peregrinación sagrada que los cohesionaba como nación, y que iba de los altos de Arizona hasta el Alto Golfo en California, México. Ésta requería de que pudieran transitar libremente por la frontera, lo que se ha vuelto cada vez más difícil y peligroso.
Ante el muro, organización trasnacional
Los O’odham asentados en Arizona saben que un muro no es la solución, pero ante la imposición por parte de Trump, de los republicanos y sus votantes, saben que la cooperación trasnacional entre indígenas es lo único que les queda. Porque quizá también muchos de ellos sepan que se les ha impuesto una dinámica brutal y completamente ajena a sus intereses, haciéndoseles luchar contra un problema (el del narcotráfico e indirectamente el de la migración) que no es suyo, mientras EUA se enriquece con el negocio fronterizo que arroja más de 44 millones de dólares anuales. Simultáneamente, en México, la nación O’odham lucha contra el despojo y el olvido, tratando de recuperar sus tierras arrebatadas paulatinamente durante años por el Estado mexicano, al tiempo que intentan ayudar a los migrantes que pasan por su territorio.
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