¿Por qué luchamos?
- Admin
- 5 jun 2017
- 3 Min. de lectura

Hoy nos preguntamos eso, al igual que miles de mexicanos se preguntan ¿por qué votamos?
Ayer se realizaron las primeras elecciones que marcan la primera pauta de la contienda electoral de 2018. Una vez más se ha cometido fraude, esta vez en el estado de México, bastión del PRI desde hace más de medio siglo.
Las razones para cometer este fraude son muchas, pero todas responden a la crisis del neoliberalismo a nivel mundial y a su correlato nacional: la crisis política. Cada vez se hace más evidente la pérdida de legitimidad del Estado, a quien el grueso de la población reconoce como el culpable de los crímenes más recientes: desaparición de los 43, represión en Nochixtlán y otros menos sonados, pero igual de graves, como el asesinato de líderes huicholes el pasado mes de mayo de 2017, quienes defendían Wirikuta.
Ante ello, y ante la crisis global a la que se enfrenta el neoliberalismo —que lo obliga a reestructurarse—, sólo hay una respuesta: la imposición. Y está se llevará a cabo a fuego y sangre, con todos los recursos con los que cuenta la clase gobernante en el Estado: instituciones, medios de difusión, fuerzas armadas —oficiales, pero también paramilitares— y métodos tanto coercitivos como consensuales para imponerse sobre los deseos de la gente. Pero, sobre todo, es el despliegue del terror en su máxima expresión, es decir, la coerción del método de imposición.
Así, el fraude en el estado de México no es sino el cierre de toda una jornada electoral sumida en esta violencia, en la que los ciudadanos tuvieron que ejercer su voto inmersos en un clima hostil. En Tepic, Nayarit, la madrugada del domingo hubo balaceras y detonaciones en distintos puntos de la ciudad; lo mismo en el centro del país, donde se manifestó una violencia simbólica a través de las cabezas de cerdo dejadas en las oficinas de Morena en Valle de Chalco, al más puro estilo del narcotráfico.
Cómo sea, el proceso electoral no paró y miles salieron a votar; la mayoría, es evidente, voto por Delfina Gómez, la candidata de Morena. Pero el PRI no podía permitirse perder el Estado de México, y sin importar toda la indignación a la que llevaría, puso en marcha todos los mecanismos a su alcance para cometer un fraude. Esto tiene un carácter estratégico rumbo a las elecciones del 2018, pero fundamentalmente evidencia todo el miedo que le tienen a perder su gobierno.
Por eso creemos que, ante la pregunta de ¿por qué votar? se impone la pregunta del ¿por qué luchar? y también la de ¿cómo luchar? En #ColectivoRatio pensamos que esas preguntas sólo pueden ser resueltas organizándonos y discutiendo intensamente, así como proponiendo estrategias alternas que ayuden a que toda esa indignación acumulada pueda hacer algo y no desista en la lucha por transformar la realidad del país.
En ese sentido, creemos que no podemos descartar la gravedad que implica este fraude, y que debemos tomar seriamente lo sintomática que es respecto a la crisis política que vive el Estado mexicano rumbo a 2018. No podemos dejar de repudiar estos métodos impositivos de la clase política y de estar de lado de toda la gente que, esperanzada, salió a ejercer su voto.
A ellos les decimos que sigan luchando, que estén seguros de que la clase dominante tiembla ante ellos, y que por eso no deben abandonar la pelea contra el fraude, pues no sólo es justa, sino necesaria ante la violencia inédita que nos azota.
Pero también les decimos que debemos ser creativos e inventar colectivamente otras formas de luchar, no sólo desde la política institucional, sino desde la organización social.
Ante el fraude, ¡organización!
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