Hay qué ver: Hasta los dientes (o la mecánica de las verdades encubiertas)
- Eduardo Zenteno
- 31 oct 2018
- 3 Min. de lectura

De septiembre a noviembre se estará proyectando, como parte del festival de documental itinerante Ambulante, el documental mexicano Hasta los dientes, el cual concluye una horrenda verdad.
En vez de spoilear el proyecto dirigido por Alberto Arnaut, hagamos una pregunta: ¿qué puede llevar a que busque ocultarse la verdad, aunque toda barrera sea insuficiente, aunque los discursos, los pronunciamientos, los tweets, los noticieros y el conjunto de portavoces terminen siendo un dedo, si acaso un pulgar, en este intento de sostener que no hay sol?
En el psicoanálisis es común el uso metafórico de las relaciones filiales (padres-hijos) para hablar de los modelos reproducidos por las personas en sus relaciones sociales –a veces sin saberlo. Y es que, para el modelo de la familia occidental, los padres protegen, procuran y educan con sinceridad. Pero no todo es así en la realidad fuera del modelo. Los humanos tenemos errores. Sin embargo, la necesidad de encubrir presupone una inversión total del deber, por la cuál se busca hacer visible una imagen que dista mucho de lo que es en realidad y que lleva a actuar como si tal inversión jamás hubiera ocurrido. Priorizando la apariencia de lo que supuestamente se hace, se refuerza lo que se supone en un imaginario colectivo, en la formalidad o incluso en una ilusión subjetiva: una máscara.
¿Qué hace una madre o un padre cuando pone en riesgo lo propio, a la familia, o cuando mata a los hijos?
Éste enunciado, que pensado literalmente provoca escozor, es una metáfora nada ajena en la política o en la vida pública. Por ejemplo, se ha dicho muchas veces que Díaz Ordaz, personaje emblemático del presidencialismo mexicano, sentía ser el padre de toda la nación: el defensor de las instituciones y hasta heredero del proyecto de la revolución mexicana. Un hombre claro sobre lo drásticas que podían resultar sus decisiones, quien las sostenía por el bien común de la gran familia mexicana. Aunque conociendo los hechos represivos de los gobiernos en los que participó, la aseveración es cínica y resulta sádica.
El encubrimiento es un modo de operar sistemático de un sistema político que tiene más interés en el flujo y acumulación de riqueza objetiva que en las necesidades reproductivas (alimenticias, culturales y recreativas) de la población. La incertidumbre sobre los asesinados en el 2 de octubre tiene mucho en común con la negativa a aclarar qué pasó con los 43 de Ayotzinapa (y con la clase política anteponiendo su “verdad” histórica), y también con la repetición constante de una frase persuasiva por parte de los medios de comunicación y por los directivos del Tec de Monterrey en 2010, esa que decía que los jóvenes asesinados por el ejército en las instalaciones del campus Monterrey eran sicarios fuertemente armados –motivo, por cierto, de la realización de Hasta los Dientes–. Estos casos representan esa verdad que no puede ser y sin embargo es (Rivadeo, 2012): en México, el Estado mata estudiantes.
También desde el psicoanálisis se plantea una cuestión que no es teórica, sino práctica: una vez develada la verdad, la cual suele ser dolorosa y atemorizante… ¿qué hacer con ella? para nosotros, nuestra organización y diversas organizaciones políticas de este país azotado, para los allegados de los estudiantes y quienes fueron sus compañeros, implica reconocer nuestro papel como potenciales objetos de supresión y, ante ello, no salir huyendo, no dejar de estudiar. Porque mantenernos es buscar crecer y crecer es tener la fuerza para subvertir tales condiciones; por eso se está con las familias de los desaparecidos, al tanto de su trayectoria. Implica salir a las calles en los actos conmemorativos, pero sobre todo, implica asumirse en una lucha para que los que mantienen la mentira histórica sean condenados, para que se acaben los vicios de un poder que se ejerce por acaparadores y mercenarios: para vivir. Porque la verdad, en donde el poder se ejerce imponiendo la apariencia, es revolucionaria.
Bibliografía
Rivadeo, A.M. (2012) Palabra y violencia: sobre una epistemología del terror. Revista En el volcán. Consultado en http://www.enelvolcan.com/ene2012/80-palabra-y-violencia-sobre-una-epistemologia-del-terror[en línea]
Monsivais, C. (2008) El 68. La tradición de la resistencia. Ediciones de bolsillo ERA. México.