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Despojo territorial: el caso de la comunidad indígena de san francisco xochicuautla

 By: Andrea Santos

23 de junio de 2017.- Desde hace al menos tres décadas nuestro país entró en la dinámica neoliberal, cuyos objetivos principales giran en torno a refuncionalizar las contradicciones emergentes del sistema capitalista, derivadas de las políticas económicas del estado benefactor y de todo el modelo político-económico anterior. Notablemente esta nueva dinámica comienza con las aperturas de las fronteras comerciales y las firmas de tratados de libre comercio, es decir, con una reconfiguración en términos globales que se rige por los intereses de los grandes capitales transnacionales, transformando profundamente las políticas nacionales-estatales y reconfigurando geopolíticamente el mundo: la ampliación de lo que Marx llama el autómata global. De esta forma el mundo entero fue transformado en términos políticos, económicos, jurídicos, sociales, culturales e incluso territoriales.

Así, con la entrada del neoliberalismo, las contradicciones del sistema capitalista comenzaron a profundizarse de manera inédita, lo que paulatinamente se fue expresando en una ola de violencia sin precedentes, que trajo aparejados severos conflictos particularmente políticos, sociales y ambientales, resultado de nuevas políticas extractivas que subyacen a una crisis generalizada del capitalismo en su fase neoliberal.

 

Lo anterior se traduce en que el neoliberalismo es principalmente una nueva forma de hacer política impuesta por el modo de producción capitalista a través de organismos internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional; dicha política es facilitada y promovida por los estados dentro de los territorios nacionales, involucrando múltiples casos de despojo territorial y de violaciones a derechos humanos, especialmente en América Latina, toda vez que esta juega un papel estratégico dentro de la división internacional del trabajo y la extracción de recursos para el mercado mundial.

 

Así, las disputas por el territorio se han agudizado, así como la violencia, la represión y la criminalización por parte del estado particularmente en las periferias, de tal modo que el capitalismo-neoliberal acaba por eliminar pueblos y comunidades enteras, así como por vaciar territorios para subsumirlos a la lógica del mercado, lo cual supone permanentemente una creación violenta de espacios de lo que Marx llama acumulación originaria, esto como condición fundamental de la acumulación de capital, que se reactualiza en función de las necesidades del mercado mundial, con una serie de características recrudecidas por la nueva era neoliberal.

 

Es en este escenario el modo de producción capitalista, a través del Estado, lleva adelante la estrategia capitalista del despojo, mediante mecanismos principalmente jurídicos, políticos e institucionales, incluyendo sin duda el uso de la fuerza pública, con el pretexto de llevar a todo el territorio nacional la ”modernización”, el “progreso” y el “desarrollo”. Dichos mecanismos encuentran su expresión notablemente con los megaproyectos extractivos tales como los mineros, petroleros, acuíferos, gasíferos, etc., y megaproyectos de infraestructura ferroviaria, portuaria, carretera, etc. En este punto es importante señalar que uno de los mecanismos fundamentales para llevar adelante los megaproyectos, es el modelo de asociaciones público-privadas, donde la empresa privada aporta el capital financiero, mientras el estado asume los costos sociales lo cual se traduce en el despliegue de mecanismos de consenso o de coerción como el uso directo de la fuerza pública. De esta forma se facilita la extracción de recursos, aparejada con una superexlotación de fuerza de trabajo, contaminación ambiental, exclusión socio-territorial y privatización de los bienes comunes naturales.

 

Uno de los casos más lamentables en la zona centro de México es el de la comunidad Otomí de San Francisco Xochicuatla, ubicada en el municipio de Lerma en el Estado de México, que desde 2007 se ha enfrentado a la construcción de la autopista de cuota Toluca-Naucalpan que le fue concesionada a una filial del gigante capitalista Grupo Higa.

El trazo de la autopista está contemplado para atravesar el corazón de la comunidad, además de que ha implicado el derribo masivo de árboles en las diferentes áreas naturales protegidas circundantes. Asimismo uno de los graves peligros de explotar el territorio en esta zona, es el posible desabastecimiento de agua a la zona metropolitana, puesto que el daño ecológico que provoca la construcción de este megaproyecto apunta a la destrucción de mantos acuíferos que abastecen al sistema de aguas Cutzamala.

 

En este sentido, un megaproyecto carretero como este tiene como objetivo moldear el espacio social, subsumiendo este territorio indígena a la lógica de la valorización del valor, con el objetivo de maximizar las ganancias acortando distancias, costos y tiempos de circulación de mercancías y recursos naturales expoliados. “Se trata de acortar tiempos, de cerrar distancias, de conectar e integrar espacios gobernados por flujos extraterritoriales, con la consiguiente desintegración de las territorialidades constituidas previamente”. (Navarro) Aunado a lo anterior, se pretende que con esta autopista de cuota se puedan conectar lugares estratégicos, como la zona residencial del municipio de Lerma con el aeropuerto internacional de Toluca y, la entrada a la ciudad de México por el municipio de Naucalpan.

 

Esto tiene que ver con ampliar las venas abiertas del mercado mundial, que se articulan con sus necesidades actuales, las cuales encuentran salida en una variada selección de recursos y materias primas que resultan estratégicos. Aquí resulta de suma utilidad la categoría marxista del Autómata Global, pues nos sirve para entender al capitalismo como un sistema de producción de mundo, es decir, que el mundo entero se convierte en una máquina.

 

Ahora bien, el mecanismo de transmisión de esta gran máquina aparece como los medios de comunicación y de transporte, el mecanismo motriz resultan ser especialmente los energéticos, que van a constituir el motor del aparato productivo “y finalmente, pero como elemento central, se encuentran los medios de producción o máquinas herramienta del conjunto productivo, es decir aquéllas subramas que dentro de la estructura productiva están ubicadas en el lugar de generación de las máquinas-herramienta generales, que son las que a su vez determinan el patrón tecnológico y sus jerarquías” (Barreda), es decir, son tecnología que produce tecnología.

 

En este sentido una autopista como la Toluca-Naucalpan, dentro de todo este andamiaje capitalista global, representa uno de los tentáculos a través de los cuales el capitalismo acciona sobre la territorialidad que emplaza. Finalmente todos estos tentáculos del capital pretenden conectar fábricas, zonas industriales y centros de consumo que ahorren tiempo de traslado de mercancías y fuerza de trabajo, pero donde al mismo tiempo se refuerce la vigilancia y control sobre los territorios.

 

Todo esto ha provocado severas violaciones a derechos humanos para los habitantes de la comunidad de Xochicuautla que se han manifestado en detenciones arbitrarias, criminalización de la protesta, derrumbe de sus hogares, destrucción de sus campos de cultivo, acoso sistemático por parte de miembros de la empresa y autoridades municipales y estatales, cooptación y captura de sus asambleas comunales, entre muchas otras vejaciones.

 

No debe olvidarse que la tendencia de este megaproyecto anuncia una irreparable pérdida que es la destrucción de una comunidad entera Otomí-Ñätho, (además de las consecuencias ambientales irreparables) puesto que al guardar una relación profundamente simbólica y de subsistencia con su territorio, significa que al ser despojados están condenados a desaparecer.

 

Es por ello que ¡Xochicuatla no se rinde!, y ha resistido desde 2007 al embate capitalista, que pretende acabar con su territorio, su cultura y su forma de vida imponiendo su territorialidad neoliberal, de la cual los intereses de la clase trabajadora están excluidos.

 

Por eso desde colectivo Ratio no nos cansaremos de llamar a la organización anticapitalista, pues creemos que solamente desde espacios colectivos amplios, incluyentes y permanentes, podremos dar una lucha de largo aliento para resistir a la ofensiva del capitalismo-neoliberal, que viola sistemáticamente nuestros derechos humanos: nos excluye, nos precariza, contamina y privatiza nuestros bienes comunes, y nos asesina. Asimismo llamamos a la solidaridad con nuestro pueblo hermano Ñätho, y con todos los pueblos originarios que se enfrentan al despojo de sus territorios y por ende al despojo de sus formas de vida. ¡Queremos condiciones justas para la reproducción de nuestras vidas!, y por ello apoyar la lucha de Xochicuatla resulta una tarea muy importante para nosotros.

 

¡Alto al despojo de comunidades indígenas!

¡Basta de represión a los movimientos populares!

¡Ante los crímenes del Estado, organización permanente y anticapitalista!

 

 

 

 

 

Bibliografía consultada:

 

BARREDA, Andrés. “El espacio geográfico como fuerza productiva estratégica en El Capital de

 

Marx”, en Ceceña, Ana (coord.), La internacionalización del capital y sus fronteras tecnológicas, México D.F., Ediciones El Caballito, UNAM, Instituto de Investigaciones Económicas, 1995.

 

CECEÑA, Ana y Barreda, Andrés, “La producción estratégica como sustento de la hegemonía mundial. Aproximación metodológica.”, en Ceceña, Ana y Barreda, Andrés (coord.) Producción estratégica y hegemonía mundial, México D.F., Siglo XXI editores, 1995.

 

CECEÑA, Ana Esther, Territorialidad de la dominación: la integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA). Observatorio Latinoamericano de Geopolítica, Buenos Aires, 2007.

 

MARX, El Capital: Crítica de la economía política, libro primero: el proceso de producción de capital, 2a. ed., trad. Pedro Scaron, México D.F., Siglo XXI editores, 1988, serie los clásicos, tomo I, vol. III, Cap. XXIV.

 

NAVARRO, Mina, Luchas por lo Común. Antagonismo Social contra el Despojo Capitalista de los Bienes Naturales en México, México, D.F., Bajo Tierra Ediciones, 2015.

 

"El neoliberalismo es principalmente una nueva forma de hacer política impuesta por el modo de producción capitalista a través de organismos internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional"

"El modo de producción capitalista, a través del Estado, lleva adelante la estrategia capitalista del despojo, mediante mecanismos principalmente jurídicos, políticos e institucionales, incluyendo sin duda el uso de la fuerza pública"

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