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Bachajón: Resistiendo al neoliberalismo

 By: Eduardo Méndez

13 de enero de 2015.- San Sebastián Bachajón es una comunidad Tseltal cuyas tierras se ubican en la entrada a las cascadas de Agua Azul al norte de Chiapas, una de las maravillas naturales del país. La comunidad se encuentra en la mira de empresas que impulsan un proyecto desarrollista, pues desde 2001, se destinan presupuestos para obras a través del Fondo Nacional de Turismo (FONATUR), hoy posicionándolo para consolidar el megaproyecto “Centro Integralmente Planeado Palenque” (CIPP) al que campantemente se refieren como el Cancún Chiapaneco. Dados los problemas que puede acarrear emprender la construcción en un territorio habitado, luego de unos días de la conclusión del Festival de las Resistencias y las Rebeldías contra el Capitalismo, el 9 de enero de 2015 a las 6:30 am., Se presentaron alrededor de 900 elementos de las policías federal y estatal para retirar a la comunidad de Bachajón de manera violenta de los 2000 metros cuadrados de tierra comunal que habían recuperado apenas un año antes; el 21 de diciembre del 2014.

Una batalla contra la autogestión de los espacios

Los ejidatarios de Bachajón se sumaron a la sexta declaración de la selva lacandona en 2007. Después de esto, tomando distancia del Estado mexicano, reivindican autónomo su terreno y su pueblo de acuerdo a los Tratados de San Andrés; toman la caseta de cobro para los turistas que visitan las cascadas en 2009, el cobro del peaje lo compartían con los vecinos Choles habitantes de Agua Azul. Esa caseta les fue arrebatada por vez primera el 21 de diciembre de 2011 junto a los 2 mil metros cuadrados de tierra. El acoso de las autoridades ha dejado, hasta ahora, dos muertos de San Sebastián, la aprehensión de tres personas y la tortura de dos.

En un principio puede parecer que la caseta de cobro era el meollo de la disputa entre las autoridades mexicanas y el pueblo Tseltal. Tras su arrebato, se declara a la caseta y al terreno como responsabilidad de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), se aumenta la cuota de acceso hacia las cascadas y se designa la mitad del dinero recaudado a Conanp y el resto para dividirse entre Agua Azul y los habitantes afiliados al PRI y el Verde Ecologista de San Sebastián. Ahondando un poco más en el asunto podemos ver que la caseta no es lo esencial, que es el medio para irrumpir en la dinámica de gestión del territorio por los propios habitantes; y además un bono económico para los implicados en la operación de despojo. Sigamos: La zona ilegítimamente tomada se designa ‘área protegida’, así se expropia la tierra del pueblo; la posesión privada del Estado le permite disponer de ella en el momento más conveniente, ¡el momento en que le sirve para llevar a cabo un mega proyecto!

 

 

adjudican territorio para explotarlo de forma estratégica y hacerlo un punto de flujo constante de dinero, ¿Esto no es beneficioso para un México que quiere salir del atraso al que está rezagado económicamente? No si consideramos cuánta es la población del país que puede tener acceso a esos espacios diseñados para transitar y consumir como carreteras de peaje, grandes centros comerciales, oficinas de trabajo, hoteles o viviendas de lujo. De acuerdo, quizá el “acceso” no se restringe para la totalidad de los mexicanos: queda espacio para los empresarios, la clase política, el turismo extranjero y las personas que estarán ahí trabajando por sueldos precarios como vigilantes y prestadores de servicios diversos.

Las denuncias por el caso de Bachajón aumentan, se pronuncian diversas agrupaciones en solidaridad, se llama a la resistencia por la vida y por el respeto a las formas de construcción social alternativas al Estado mexicano; responsabilizan directamente a Enrique Peña Nieto, Manuel Velasco Coello y Leonardo Guirao Aguilar, alcalde de municipio de Chilón, Chiapas; hay que resaltar la forma pacífica en que habían retomado los ejidatarios su tierra, en comparación con los modos brutales en que interviene el Estado, para quien pueda pensar quizá aún que no violencia puede generar no violencia.

 

Y todo esto – la denuncia de la brutalidad de las fuerzas policiacas, militares y paramilitares, los nombres de los responsables que se jactan de estar llevando al progreso al país mientras lo acaban cada vez más rápido, el apoyo de palabra y de facto, etc. – es sumamente importante, es necesario. Pero es también necesario la suma constante de fuerzas como organizaciones, no solo reaccionar ante las situaciones de emergencia, sino construir constantemente un proyecto que cuestione y enfrente al dominio de los que más tienen y permitan al conjunto de la población, los indígenas, los trabajadores, los citadinos y los habitantes del campo discutir y tomar decisión sobre cómo avanzar a una mejor forma de vida, pasar de la resistencia en los límites (cada vez más estrechos) del mundo capitalista.

"Área protegida, así se expropia la tierra del pueblo; la posesión privada del Estado le permite disponer de ella en el momento más conveniente "

El CIPP contaría con hoteles de lujo, campos de golf y la carretera San Cristobal-Palenque; parte del proyecto contempla construirse en el ayuntamiento de Chilón (que nos interesa pues ahí reside la comunidad de Bachajón), mismo que tiene un 70.6% de población en condiciones de pobreza según el informe del Consejo Nacional de Evaluación de Desarrollo de la Política Social (Coneval).

Ésta iniciativa turística es otra expresión de la constante, cínica, efectiva y cómoda acumulación por despojo que el neoliberalismo, arraigado en las acciones de la clase conformada por el entramado empresarios y políticos mexicanos, ha realizado o está realizando a lo largo y ancho del país: Las empresas, mediante las modificaciones legislativas y la fuerza de sus brazos armados (militares y paramilitares) se

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